sábado, 14 de agosto de 2010
Una expresión de la pasión contenida en millones de almas. Metros y metros de amor genuino. Miles de manos la acariciaron mientras ella resbalaba cuesta abajo suavemente. Un sin fin de brazos la sostuvieron con afecto mientras se iba deslizando hasta cubrir por completo cada rincón de las tribunas. Más de un hincha no pudo evitar que las lágrimas de emoción bañaran sus ojos mientras sentía el contacto con aquel manto tan querido. Los latidos de miles de corazones y el grito ensordecedor de “Racing, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo” la acompañaron hasta que ella vistió de celeste y blanco el imponente Cilindro. Otra vez la hinchada de Racing le hizo saber al mundo porque será siempre distinta a las demás. Entre gritos de aliento, aplausos y lágrimas de emoción, esta noche en Avellaneda hubo metros y metros de genuino amor e interminable pasión. Y la victoria fue la invitada de lujo de la gran fiesta.
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