jueves, 29 de julio de 2010

A veces me miro al espejo y pienso que realmente cambié, cambié mucho. Físicamente pasé de pelo largo y lacio con raya al medio atado tirante a una colita al pelo suelto con flequillo de costado tupido y puntas bucleadas. Después me animé al primer corte para seguir a la moda: la cortina fina y tupida bucleada en las puntas pasó a ser un rebajado ondeado. Jugar con la moda me gustaba: usaba flequillo, jopo, flequillo, jopo. Aritos, vinchitas todo combinado. Una mañana dije basta, me harté de peinarme. Peluquería, hachazo, carré. No voy adecir que me quedaba mal, tampoco que me quedaba bien, qué se yo, estuvo bueno para cambiar. Fue creciendo creciendo. Hoy ya lo tengo pasando los hombros, con raya al medio, simple, natural ~
Pasé de tener una boca desastroza a estar por sacarme los brackets. De un cuerpo de nena, sin desarrollar a ser casi una mujer.
Uno puede cambiar mucho de apariencia, pero ami parecer, creo, que por suerte sigo siendo la misma Laura de siempre. Ovbiamente que más madura en algunas cosas, como la edad lo impone, pero no perdí esas pequeñas cosas que me caracterizan y eso me hace sentir bien a pesar de que algunas me hubiera gustado perder o cambiar, para bien ovbiamente. Sensible, comprensiva, siempre pensando y preocupada por los demás, tímida, con complejos para enfrentar o decir algunas cosas, insoportablemente puntual e impaciente, fiel y de perfil bajo. Sigo siento lo que siempre fui y la verdad que me miro en el espejo y sonrío porque por más que a veces quisiera no existir, me alegra saber que las máscaras no son para mí. Lo malo de esto es ver a muchas personas que cambiaron, por fuera, por dentro para mal. Se alejaron, tomaron otros rumbos y hoy los ves y se te vienen a la cabeza esos momentos que pasabas con ellos, donde aparentaban ser algo que hoy no son, o tal vez, así eran realmente y hoy aparentan ser, para poder ser. triste no?, pero cierto.

No hay comentarios: