sábado, 26 de diciembre de 2009

Auto Rojo

Hasta hace un tiempo solía tener un auto (y qué auto!). Estaba tan feliz con mi móvil nuevo... me llevaba a todos lados, plazas, compras, Cabildo Avenue, Libertador Avenue, a mis amigos le encantaba, etc. Era único para mi, nunca visto. Un modelo actual, muy deportivo (los que a mi más me gustan) y a la vez elegante. Si bien por fuera no era EL auto, lo que más me gustaba era su diseño interior gracioso, divertido, con mucha onda, la palanca era lo que más me llamaba la atención no solo a mi, sino a todo aquél que la viera. Aunque a pesar de todo, debo admitir que era un poco torpe, bruta, distraída para manejarlo... a veces sentía que se me iba de control. Igualmente, se había generado una relación jamás pensada entre él y yo, tanto lo quería que sufría del incontrolable pánico de que algún día dejara de funcionar. Como si el miedo o esas energías negativas que sentimos se transmitiese a todo, incluyendo a las cosas el auto empezó a actuar raro. Había ruidos extraños, los cables se empezaron a cortar, los engranajes ya no encajaban, ya no sentía como se me ponía la piel de gallina cuando en el medio de la ruta ibamos a más de 140km/h. Algo andaba mal. Tampoco sentía ese placer al entrar y poner primera y arrancar un nuevo día. Todos me decían que tenía que llevarlo al mecánico, ponerle unos mangos ensima y arreglarlo. Estaba decidida de hacerlo, hasta que...caminando por alguien sabrá que calle de esta vida vi un fierraso como diría un fanático. Me quedé paralizada. En realidad no era ninguna novedad... pero fue el auto que siempre quise tener y bueno... las cosas de la vida no me lo habían permitido. Su diseño... dios mio QUE DISEÑO!!! era perfecto, aunque nunca había tenido la oportunidad de subirme. Me acerqué ... lo miré, y un hombre que estaba cerca me ofreció hacer un cambio: tomaba en parte de pago mi antiguo auto (y también un poco de mi coraje y corazón, porque aunque ya fallaba era mi primer auto y me había encariñado mucho con él) y me entregaba ese caño. Para que!... yo saltaba en una pata, me sentía en el limbo literalmente. Salí con él unos meses, probaba, probaba al principio estaba todo bien. En el barrio todos me decían "al fin se te dio Lau!" pero... como todo, al poco tiempo me fui dando cuenta que no era lo que me esperaba. A veces uno se obsesiona y se asegura que tal o tal cosa es perfecta para uno, tan solo con verla... pero no. Las cosas no andaban bien otra vez, siempre se quedaba parado, no había forma de hacerlo arrancar, no coincidíamos para salir.. si yo estaba de buen humor y apurada el auto no arrancaba ¡PERO LA PUTA MADRE! pensaba, ¡UN AUTO MAS HISTERICO NO ME PODÍA TOCAR?!. Lo peor de todo es que comenze a extrañar a mi antiguo amigo. Así fue como lo dejé dos semanas parado, pensando qué hacer con él. Me decidí finalmente por dejarlo y que alguien con más paciencia lo quiera comprar. Ahora me tomé un tiempo, no quiero volver a manejar, prefiero andar a pie... pero todo esta situación me hizo dar cuenta de muchas cosas y ahora solo espero el día en que pueda volver a mi antiguo compañero de andanzas, poner primera, arrancar de nuevo y recorrer una vida juntos.

2 comentarios:

Agos dijo...

Simplemente una obra de arte.
Lo que si... alejate un poco de la palanca que causa vicio.

Giovanna dijo...

no se que decir, es muymuy lindolindo ajja. no me acuerdo ni como habia salido el tema del auto, pero quien iba a decir que se iba a asimilar tanto a tu vida xd
sos una hermosa persona negra, te amo :)
(no queres usar este auto linda ;), ultimo modelo, viene con gps.. asi no te perdes entre tanta belleza)