domingo, 13 de septiembre de 2009


No es fácil enfrentar aquellas cosas que nos dan miedo de la vida. Muchas veces el temor es más fuerte que nuestro valor, cuando en realidad, lo que tendría que ser más fuerte todavía son nuestras ganas de querer patear esas piedras que molestan y no nos dejan seguir. Son muchas las causas por las que a veces nos quedamos sentados, mirando la nada, con la mente totalmente bloqueada, sin rumbo, confundidos hasta las pelotas, pensando... ¿qué estoy haciendo mal? ¿en qué me equivoqué? El error constante, el fracaso continuo, nos dan miedo. Llegar a tener que tomar una decisión y dudar, estar mil horas para decir algo tan simple como un SI o un NO. ¿Cómo dos palabras tan simples y cortas se tornan tan difíciles? ¿Por qué tenemos terror a equivocarnos?
Muchas cosas en el entorno nos sorprenden. La injusticia, cosas incoherentes que nos dejan boquiabiertos porque sinceramente no podemos entender cómo suceden, la lucha interminable del hombre por ver quién tiene más poder, por manejar el planeta que día a día se va destruyendo un poco más. Pero ellos siguen, encerrados en su mundo de dominio, ciegos y de los peores porque, como dice el dicho, son de esos ciegos que en realidad no quieren ver. Entonces abajo de ellos estamos miles de millones, algunos ya maduros con largas historias vividas para contar, los que vivieron épocas hermosas como los 60s, 70s y 80s, que después de haber vivido esos tiempos creen que fueron tocados por la barita, y orgullosos te miran y te dicen "vos preparate, preparate para fracasar". Están los que más o menos hoy con un departamento un trabajo y la pareja andan por la vida estudiando y creciendo en el laburo y nosotros, esos a los que nos dicen en pocas palabras NO TENES FUTURO, tres palabras que duelen y que solo te hacen perder los sueños que alguna vez crecieron en nuestra cabeza una noche antes de dormirnos. Todo se va, todo se cae cuando escuchás a un soberbio, egoísta, que en vez de incentivarte para crecer te hace entrar en una nube de incertidumbre, de miedo, de dudas, de melancolía, de temor por lo que puede llegar a venir y sobre todo de bronca e impotencia. Te contagian el alma de perdores y te inculcan la excusa perfecta para no intentar...el miedo. Pero a ellos les digo que si hay algo a lo que en realidad hay que tenerle miedo, es a su propio miedo, el terror a vivir la vida, que es lo único que no te va a dejar seguir en el camino, a concretar los sueños que alguna vez escribimos en una hoja, dejen que los errores pasen porque de ellos se aprende y aprender es parte de la vida, la vida merece ser vivida plenamente. Dejense de joder y DEJENLA CORRER.

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